¿Qué es el Autismo?

El autismo es un trastorno del neurodesarrollo que aparece dentro de los primeros tres años de la vida y que incluye retos en las áreas de interacción social y en la comunicación. (Asociación Estadounidense de Psiquiatría, APA)

También es común que las personas con autismo presenten retos en las áreas de integración sensorial y conducta.
El autismo y los Trastornos del Espectro Autista (TEA) son dos términos generales para un grupo de desórdenes complejos de tipo neurobiológico y del desarrollo que perduran toda la vida. Las causas que provocan los TEA aún se desconocen, pero las investigaciones recientes se inclinan hacia un desorden genético, probablemente relacionado con factores biológicos y ambientales.

La APA publica el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, DSM por sus siglas en inglés Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) el cual contiene una clasificación de los trastornos mentales y proporciona descripciones de las categorías diagnósticas, con el fin de que los clínicos y los investigadores de las ciencias de la salud puedan diagnosticar, estudiar e intercambiar información y tratar los distintos trastornos mentales. En este manual se incluyen los Trastornos del Espectro Autista.

El 18 de mayo del 2013, la APA presentó oficialmente la última versión del DSM (DSM-V).

El Manual Estadístico y Diagnóstico de los Trastornos Mentales (DSM por sus siglas en inglés) es la herramienta que suelen utilizar los médicos y especialistas como referente para la clasificación y el diagnóstico de diversas condiciones, entre ellas, los Trastornos del Espectro Autista (TEA). En 2013 se publicó la última versión de este manual: DSM-V

De acuerdo al DSM-V, ¿qué incluye cada uno de estos cinco criterios?

A. Déficits persistentes en la comunicación y en la interacción social en diversos contextos, manifestando simultáneamente los tres déficits siguientes:

1. Déficits en la reciprocidad social y emocional; que pueden abarcar desde un acercamiento social anormal y una incapacidad para mantener la alternancia en una conversación, pasando por la reducción de intereses, emociones y afectos compartidos, hasta la ausencia total de iniciativa en la interacción social.

2. Déficits en las conductas de comunicación no verbal que se usan en la comunicación social; que pueden abarcar desde una comunicación poco integrada, tanto verbal como no verbal, pasando por anormalidades en el contacto visual y en el lenguaje corporal, o déficits en la comprensión y uso de la comunicación no verbal, hasta la falta total de expresiones o gestos faciales.

3. Déficits en el desarrollo y mantenimiento de relaciones adecuadas al nivel de desarrollo (más allá de las establecidas con los cuidadores); que pueden abarcar desde dificultades para mantener un comportamiento apropiado a los diferentes contextos sociales, pasando por las dificultades para compartir juegos imaginativos, hasta la aparente ausencia de interés en las otras personas.

C. Patrones de comportamiento, intereses o actividades restringidas y repetitivas que se manifiestan al menos en dos de los siguientes puntos:

1. Habla, movimientos o manipulación de objetos estereotipada o repetitiva (estereotipias motoras simples, ecolalia, manipulación repetitiva de objetos o frases idiosincráticas).

2. Excesiva fijación con las rutinas, los patrones ritualizados de conducta verbal y no verbal, o excesiva resistencia al cambio (como rituales motores, insistencia en seguir la misma ruta o tomar la misma comida, preguntas repetitivas o extrema incomodidad motivada por pequeños cambios).

3. Intereses altamente restrictivos y fijos de intensidad desmesurada (como una fuerte vinculación o preocupación por objetos inusuales y por intereses excesivamente circunscritos y perseverantes).

4. Hiper o hipo reactividad a los estímulos sensoriales o inusual interés en aspectos sensoriales del entorno (como aparente indiferencia al dolor/calor/frío, respuesta adversa a sonidos o texturas específicas, sentido del olfato o del tacto exacerbado, fascinación por las luces o los objetos que ruedan).

C. Los síntomas deben estar presentes en la primera infancia (pero pueden no llegar a manifestarse plenamente hasta que las demandas sociales exceden las limitadas capacidades).

D. La conjunción de síntomas limita significativamente el funcionamiento cotidiano en las habilidades prácticas, conceptuales y/o sociales aplicadas en diferentes contextos.

E. Los síntomas no se deben a discapacidad intelectual u otro desorden del desarrollo. Es frecuente que las personas con algún TEA presenten también discapacidad intelectual. Un aspecto importante a considerar en el diagnóstico diferencial es que en el caso de los TEA la comunicación social se presenta en nivel más bajos al nivel general de desarrollo de la persona.

Con respecto a la versión anterior (DSM-IV-R), los cambios más sustanciales son:

1. El autismo, el síndrome de Asperger y el Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado se encuentran ahora unidos bajo un mismo término: Trastornos del Espectro Autista (TEA). El Trastorno Desintegrativo Infantil y el Síndrome de Rett no pertenecen ya al Espectro.

2. No es necesario que los síntomas se presenten hasta los tres años.

3. Se consideran tres niveles según los apoyos que la persona requiere para su participación en los diferentes ámbitos: